Leche humana

Diciembre 2017


 

Leche humana: lecciones a partir de la investigación reciente

 

Editorial     Ferdinand  Haschke

 

Annals of Nutrition and Metabolism   2016 ; 69  (suppl 2) : 5 - 6                 FREE ONLINE ACCESS

 

Traducción  libre                      Dr Gerardo Flores Henríquez              Pediatra Neonatólogo                Hospital Puerto  Montt     Chile

 

La leche materna es la mejor fuente de nutrientes tanto para neonatos de bajo peso al nacer (BPN) como para neonatos a término sanos. Para los neonatos con bajo peso al nacer, la disponibilidad de leche humana a menudo es un problema, en particular durante períodos más largos de hospitalización inmediatamente después del nacimiento. Debido a que los recién nacidos con bajo peso al nacer alimentados con leche materna tienen menores tasas de infección, se debe mejorar el suministro en los hospitales. Los lactantes a término amamantados, en particular los de los países en desarrollo, experimentan menos períodos de infección y períodos de infección más cortos. En comparación con los bebés alimentados con fórmula, los bebés a término alimentados con leche humana tienen una microflora intestinal diferente, exhiben diferentes patrones de crecimiento e incluso enfrentan un menor riesgo a largo plazo de enfermedades crónicas, como obesidad, diabetes tipo 1 y 2 y enfermedad cardiovascular. Durante los últimos años, ha quedado claro que la leche humana proporciona un suministro óptimo de nutrientes e ingredientes funcionales, como proteínas, lípidos y oligosacáridos, que pueden contribuir a los resultados de salud a corto y largo plazo. Aunque la composición de las fórmulas infantiles ha evolucionado con el aumento del conocimiento de la leche humana, todavía se observan diferencias en los resultados entre los lactantes amamantados y los alimentados con fórmula. Los esfuerzos para mejorar la composición de los preparados para lactantes son complicados porque la leche humana y sus componentes clave cambian continuamente a lo largo del tiempo. En consecuencia, reducir la brecha entre la leche humana y la fórmula infantil requiere una comprensión profunda de cómo la cantidad y la calidad de los nutrientes clave cambian con el tiempo.

Debido a que los neonatos BPN alimentados al seno materno tienen tasas menores de infección, debe mejorarse el suministro en los hospitales. Los neonatos de término alimentados al seno materno, en particular aquellos de los países en desarrollo presentan un menor número de infecciones y éstas tienen una menor duración. Cuando se comparan con los neonatos  alimentados con fórmula, los neonatos de término alimentados con leche materna tienen diferente flora intestinal, muestran patrones de crecimiento diferentes e incluso enfrentan un menor riesgo a largo plazo de enfermedades crónicas, como obesidad, diabetes tipo 1 y 2 y enfermedad cardiovascular. En los últimos años, se ha puesto en claro que la leche materna proporciona tanto el suministro óptimo de nutrientes como de ingredientes funcionales, como proteínas, lípidos y oligosacáridos, lo cual contribuye a resultados de salud a corto y largo plazos. Aunque la composición de las fórmulas infantiles ha evolucionado con el creciente conocimiento de la leche materna, aún se observan resultados diferentes entre los neonatos alimentados al seno materno y los alimentados con fórmula. Los esfuerzos para mejorar la composición de las fórmulas infantiles son complicados debido a que la leche materna y sus componentes clave cambian en forma continua a través del tiempo. Como consecuencia, estrechar la brecha entre la leche materna y la fórmula infantil requiere de una comprensión profunda de la forma en que la cantidad y la calidad de los nutrientes clave cambian a través del tiempo.

 

I.-  Bancos de leche  materna .-

 

Haiden y Ziegler [en este número del Journal) , páginas 8 -16] revisan los bancos de leche materna en hospitales, los cuales desempeñan un papel esencial al proporcionar leche materna para aquellos neonatos que de otra manera no la recibirían. La leche materna ayuda a proteger a los neonatos BPN de la enterocolitis necrotisante y de la sepsis. Los bancos de leche recolectan, hacen estudios de screening,  hacen pool, almacenan, procesan y distribuyen leche materna según procedimientos estandarizados. Se seleccionan con cuidado las mujeres donantes y se les hacen pruebas en busca de enfermedades transmisibles. Aunque el tratamiento de la leche materna a base de calor disminuye las propiedades antiinfecciosas y otras propiedades benéficas, para los neonatos BPN, la leche de donante sigue siendo altamente preferible en comparación con la fórmula. La red de bancos de leche materna en la actualidad está ya bien desarrollada en Sudamérica, Europa y Sudáfrica.             LINK

 

II.- Proteínas nutritivas y bioactivas en la leche materna

 

La proteína ingerida con la leche materna proporciona todos los aminoácidos indispensables que son necesarios para la síntesis de proteína nueva para el crecimiento y reemplazo de las pérdidas. Haschke y colaboradores [en este número del Journal páginas. 17 - 27] mencionan que las concentraciones de proteína en la leche materna son más altas durante  los primeros meses cuando el aumento de peso diario y las necesidades de proteína para el crecimiento son también los más altos. Los neonatos BPN tienen requerimientos de proteína más altos que los neonatos de término y necesitan complementos proteínicos cuando se alimentan con leche materna. Con base en la mejor comprensión de la evolución de la proteína en la leche materna durante las etapas de la lactancia, se han creado nuevas fórmulas infantiles con concentraciones más bajas de proteína de alta calidad se acuerdo con las necesidades del lactante, se han probado con éxito y ahora están disponibles en muchos países. Los autores revisaron también las proteínas bioactivas de la leche materna y sus funciones, las cuales se clasifican en cuatro categorías principales, éso es , las que proporcionan protección contra agresiones microbianas e inmunoprotección, las que ayudan en las funciones digestivas, las que apoyan el desarrollo intestinal y las que son transportadoras de nutrientes. En efecto, algunas proteínas como la lactoferrina y la IgA secretoria se han estudiado ampliamente por sus funciones biológicas también en los neonatos, mientras que otras requieren de más datos para apoyar y validar sus funciones propuestas.               LINK

 

III.- Lípidos de la leche materna

 

Koletzko [en este número, páginas. 28-41] se enfoca en los componentes lípidos funcionales de la leche materna. La adición de lípidos complejos y membranas de glóbulos de grasa de leche como se encuentra en la leche materna, a una fórmula infantil a base de aceite vegetal tiene el potencial de aumentar el desarrollo del neonato y reducir las infecciones. La provisión de colesterol con la alimentación al seno materno modula el metabolismo del esterol desde una etapa temprana de la vida y tal vez se induzcan beneficios a largo plazo tales como la disminución de las concentraciones de colesterol más tarde en la vida. Los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, ácidos docosahexaenoico (DHA) y araquidónico (ARA) se han estudiado ampliamente durante las últimas tres décadas. Los estudios recientes de interacciones gen - dieta, indican que la alimentación al seno materno, la cual proporciona DHA y ARA, mejora el desarrollo cognitivo y reduce el riesgo de asma en la edad escolar, en particular en aquellos niños con menor actividad de DHA y síntesis de ARA determinadas genéticamente. Parece prudente seguir el modelo biológico de los lípidos de la leche materna tanto como sea factible cuando se diseñen las fórmulas infantiles futuras.             LINK

 

IV.-  Oligosacáridos de la leche materna influyen en la mucosa neonatal y la inmunidad sistémica

 

Además de las proteína y lípidos bioactivos, la leche materna contiene una variedad de hidratos de carbono - oligosacáridos de leche materna (HMO, human milk oligosacharides) -  que protegen al recién nacido y estimulan el desarrollo inmune innato y de adaptación.  Donovan y Comstock [en este número, páginas 42 – 51] revisan el papel que desempeñan los HMO en el desarrollo y función de los sistemas gastrointestinal e inmune neonatales. En los estudios se ha mostrado que la leche materna contiene una mayor concentración, una diversidad estructural más grande y un grado más alto de fucosilación que los oligosacáridos de la leche de otras especies, en particular la leche de vaca.

La disponibilidad comercial de grandes cantidades de ciertos HMOs  ha permitido estudiar las funciones de HMOs específicos, entre las cuales se incluyen la protección del neonato de infecciones patógenas, lo que facilita el establecimiento de la microbiota intestinal, la promoción del desarrollo intestinal  y la estimulación de la maduración inmunitaria. En fechas recientes se han agregado dos HMO a la fórmula infantil,  2´- fucosilactosa (2´FL) y lacto-N-neotetraosa (LNnT).    Los autores señalan que este es un paso inicial para estrechar la brecha de composición entre la leche materna y la fórmula infantil, aunque aún no está del todo claro si uno o dos HMOs recapitularán la complejidad de las acciones que ejerce la compleja mezcla de HMOs en la leche materna. Sin embargo, agregar HMOs a las fórmulas es un gran paso en comparación con la adición de "prebióticos" de primera generación a la fórmula hace más de una década.       LINK
 

Los conocimientos nuevos sobre los componentes funcionales en la leche materna confirman su influencia en el desarrollo intestinal y la microbiota, el desarrollo y la respuesta inmune así como el crecimiento. Además, apoyan las actuales recomendaciones internacionales de que todos los lactantes deben alimentarse al seno materno más allá de los seis meses y que los neonatos BPN deben tener acceso a leche materna desde el primer día de su nutrición enteral. Los productores de fórmula infantil tienen el desafío de estrechar aún más la brecha con la leche materna.